CUENCA CHACO PARANENSE

La columna mesozoica de la cuenca Chacoparanense comienza con sedimentos de edad triásica, tal como ocurre en las vecinas cuencas de Brasil y Uruguay. Hay ausencia de discordancias internas y la falta de otros criterios impide una buena diferenciación de las unidades sedimentarias más jóvenes

 

Formación Buena Vista (Padula y Mingramm 1968)
Son areniscas, de grano fino a mediano, principalmente cuarzoso, de origen continental, que presentan color rojo bermellón y estratificación entrecruzada, e intercalaciones de lutitas rojas oscuras con frecuente estratificación paralela.

La edad asignada a estas sedimentitas es triásica media a superior (Chebli et al. 1989). Padula
y Mingramm (1968) homologan esta formación a las Areniscas de Buena Vista (Falconer 1931) del Uruguay y a la Fm. Piramboia (Wahsburne 1930) de Brasil. Silva Busso y Fernández Garrasino (2004) adoptan el uso del término Formación Piramboia para la región mesopotámica.

En el pozo Gualeguaychú 2 se encontró el techo a 635 m de profundidad (-632 m) y el piso a 815 m (-812 m) según Mársico (2004).

tacuarembo3.jpg

 

UNIDADES JURASICAS-CRETACICAS

El mapa isopáquico del Jurásico-Crectácico muestra una cuenca prácticamente coincidente con la cuenca neopaleozoica, con una probable conexión con la cuenca Saliniana (Álvarez et al., 1990), y una separación parcial de las fosas mesozoicas de Levalle y Macachín.

Dentro de la cuenca Chacoparanense propiamente dicha, el relleno está compuesto por sedimentos continentales de la Formación Tacuarembó, a veces denominada Formación San Cristóbal, Botucatú o Solari que se interdigita con las efusiones volcánicas de la Formación Serra Geral.

Formación Tacuarembó- Formación San Cristóbal- Formación Botucatú- Formación Solari

La Formación Botucatú es una unidad litoestratigráfica, de vasta distribución en los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goias, Minas Gerais, San Pablo, Paraná, Santa Catarina y Río Grande do Sul, en Brasil. De acuerdo con descripciones de Soares (1981) , alcanza espesores del orden de los 230 metros.

Presenta algunos cuerpos psefíticos y psamíticos gruesos en posiciones basales periféricas, pero está principalmente constituida por múltiples y repetidas secciones homogéneas de areniscas finas de matices rojizos y rosados, muy friables, de selección regular a buena, e individuos ásperos o despulidos, con mediana a alta redondez y esfericidad. Abundan los granos de cuarzo (97%) y son raros los componentes feldespáticos, micas y litoclastos.

Depósitos clásticos paleozoicos y triásicos, de variado origen, habrían provisto el aporte psamítico a los registros de la Formación Botucatú, circunstancia que ayuda a explicar sus atributos de madurez textural y composicional, esta última manifestada por la calidad casi totalmente cuarzosa de muchas secciones. Las secuencias psamíticas de la Fm. Botucatú están ordenadas en unidades con estratificación entrecruzada, de media y gran escala, tangencial en la base de los sets y truncada en sus techos, donde alcanza inclinaciones máximas de 34º. Coexisten algunas láminas microfracturadas y replegadas.

En el oeste del estado de Minas Gerais (Brasil), cercanamente a las localidades de Romaría, Agua Suja, Río Bagagem, Fazenda Caelinho, Fazenda Toniozinho y otras del Triángulo mineiro (Estado de Minas Gerais), sobre márgenes de tributarios del Alto Paranaiba (o Paranahiba), las areniscas de la Formación Botucatú se presentan intensamente silicificadas, en bancos macizos, homogéneos y diaclasados, de tonos rojizos, rojizos oscuros, morados y morados violáceos, muy duros, los cuales dan lugar a escalones del terreno, cubierto por cerrada vegetación arbustiva de monte bajo (mato).

Quizás, estas psamitas, discontinua y aisladamente expuestas en el mato mineiro, pertenecerían a secciones superiores de la Formación Botucatú y habrían recibido la influencia de sobreyacientes derrames basálticos neojurásicos - eocretácicos. Son numerosas las citas de areniscas silicificadas de esta unidad, cuya resistencia a la erosión suele generar irregularidades topográficas sobre superficies con denso tapiz selvático.


Estas cualidades texturales y estructurales primarias permiten interpretar como eolianitas a muchos de los cuerpos psamíticos de la formación que se trata. Además, numerosos elementos de juicio señalan que la Formación Botucatú fue depositada según condiciones desérticas, de severa aridez. Algunos de esos indicadores paleoambientales son:
- Pobreza o carencia de facies pelíticas subácueas de interduna,
- Pobreza o carencia de estructuras de escape de fluidos, grietas de desecación y diques clásticos asociados y

- Ausencia de facies de playa (sabkha) y registros evaporíticos en general, más falta de niveles de calcretes y diversas variedades de calcretes, silcretes, glébulos y otros componentes paleoedáficos.

Estas ausencias no son exclusivas de los ambientes desérticos, pero de todos modos, pueden testimoniar inhibición de procesos de disolución, precipitación y capilaridad, debida a carencias hídricas,

- Ausencia de relictos de dikakas, identificadas por Glennie y Evamy (1968) y Glennie (1970), como depósitos de dunas con abundantes moldes de raíces y raicillas.

Se suma la falta de gozes, término mediante el cual Bagnold (1954) designó a suaves ondulaciones arenosas, de gran escala, asociadas a dispersa vegetación desértica. Tales carencias manifiestan escasez hídrica crítica para el desarrollo y supervivencia de vegetales,

- La generalizada pobreza paleontológica parece evidenciar condiciones desfavorables para la proliferación de faunas y floras, quizás imputable a la rigurosa sequedad del medio.

Las icnitas de terápsidos y collurosáuridos descriptos por Leonardi (1979, in Soares 1981), en cercanías de Araraquara, al sudoeste de Ribeirao Preto (estenordeste del estado de Sao Paulo), pertenecerían a formas desarrolladas al amparo de nichos ecológicos, algo más húmedos que las partes centrales de la cuenca de Botucatú,

- Posible participación destacada de campos de arenas (ergs), con presencia de dunas o médanos y draas. Luego, puede señalarse que al conjunto clástico mesozoico pre-basaltos de Serra Geral, destacado integrante de la estratigrafía paranense brasileña y constituido, base a techo, por la Formación Piramboia y su coetánea Formación Rosario do Sul, más la sobreyaciente Formación Botucatú, le es atribuible edad ladiniana - neojurásica temprana.

Según el significado original, hoy en revisión, la Formación Tacuarembó es un conjunto esencialmente arenoso de la superficie y subsuelo del centro y Norte del Uruguay, cuyo miembro inferior representa un registro fluvial entrelazado distal y el superior tiene origen eólico (Ferrando y Andreis 1986).

En Uruguay, de acuerdo con la concepción clásica, la Formación Tacuarembó subyace a basaltos neojurásicos-eocretácicos y su base constituye una superficie de erosión sobrepuesta a distintas unidades. Para Sprechmann et al. (1981) y Ferrando y Andreis (1986), sólo el miembro inferior de la Formación Tacuarembó contiene fósiles.

Walther (1932, 1933) mencionó algunos peces ganoideos descubiertos en ella y fueron clasificados como Semionotus o Lepidotus (Wenz, in Goñi y Hoffstetter 1964, in Sprechmann et al. 1981).
Mones (1980) consideró un biocrón triásico para Semionotus y posible edad triásica superior-cretácica superior para Lepidotus. Falconer (1937) citó la presencia de gastrópodos, en secciones expuestas próximas a la ciudad de Tacuarembó. Sprechmann et al. (1981) mencionaron escamas ganoideas, dientes y fragmentos óseos sueltos, moldes de ostrácodos, coprolitos y restos indeterminados.

 

tacua2.jpg

 


También en la Formación Tacuarembó, Herbst y Ferrando (1985) identificaron un conchostraco del Triásico superior, identificado como Cyzicus (Lioestheria) ferrandoi n. sp. Da Silva (1990), al reseñar los fósiles del original miembro inferior de la Formación Tacuarembó, mencionó la presencia de restos de pelecípodos, gastrópodos, crustáceos, peces, reptiles, coprolitos y bioturbaciones.


De acuerdo con la definición original (Formación Tacuarembó, dividida en miembro inferior y miembro superior) y atento a su elenco paleontológico y yacencia inmediata abajo de basaltos neojurásicos-eocretácicos, la primitiva Formación Tacuarembó queda incluida en el lapso triásico superior-jurásico superior temprano.

Nuevas revisiones del Mesozoico uruguayo definieron a la Formación Rivera (Ferrando y Herbst, 1988, comunicación personal; Andreis et al. 1991), de importante componente eólica y equivalente al miembro superior de la original Formación Tacuarembó. Así, esta última quedó restringida sólo a su primitivo miembro inferior de carácter fluvial, situado inmediatamente por debajo de la nueva Formación Rivera, la cual carece de fósiles y ahora es la unidad gondwánica uruguaya más moderna, cubierta por los basaltos neojurásicos-eocretácicos y correspondiente al Jurásico pre–Jurásico superior tardío.

Las efusiones basálticas de extensión continental ocurridas en el Jurásico superior-Cretácico inferior alcanzan al este hasta 1500 m de espesor.

Los depósitos de la Formación Tacuarembó, interdigitados con los basaltos de la Formación Serra Geral, están compuestos principalmente por areniscas varicolores con intercalaciones de lutitas.

 

Formación Solari (Herbst 1969, 1971)
Está formada por una secuencia volcánico- sedimentaria: el Miembro Solari está constituido por areniscas principalmente cuarzosas, de grano mediano, rojas y rosadas, en partes muy silicificadas y depositadas en un ambiente continental desértico, que se encuentran formando el sustrato del basalto toleítico denominado Miembro Serra Geral (nombre utilizado por White (1908) para referirse a las grandes efusiones basálticas) o bien interestratificadas entre las diferentes coladas.

Al primer miembro se lo conoce también con el nombre de Formación Curuzú Cuatiá- Miembro Solari (Gentili y Rimoldi 1979), y al segundo como Formación Curuzú Cuatiá - Miembro Posadas (Gentili y Rimoldi 1979).

Asimismo, Herbst (1971) correlaciona al Miembro Solari con la Formación San Cristóbal y/o Formación Tacuarembó, definidas por Padula y Mingramm (1968) y Chebli et al. (1989) con la Formación Botucatú en Brasil, definida por Sanford y Lange (1960).

La edad de esta formación es jurásica superior-cretácica inferior (Herbst y Santa Cruz 1985).
En el pozo Gualeguaychú 2 se la encontró entre los 450 m (-447 m) y 635 m de profundidad (-632 m).

En general los basaltos del Miembro Serra Geral actúan como un acuífero en fisuras y/o acuífugo (Filí et al. 1996), y los sedimentos fluviales y eólicos infrayacentes de las Formaciones Piramboia y Botucatú alojan a los acuíferos termales profundos (Silva Busso y Garrasino 2004).

serra geral.jpg

Herbst, R. 1969. Nota sobre la geología de Corrientes. 4º Jornadas Geológicas Argentinas, Actas 3: 87-95, Mendoza.

Herbst, R. 1971. Esquema estratigráfico de la provincia de Corrientes, República Argentina. Revista de la Asociación Geológica Argentina 26: 221-243.

Padula, E. y Mingramm, A. 1968. Estratigrafía, distribución y cuadro geotectónico-sedimentario del "Triásico" en el subsuelo de la llanura Chacoparanense. 3° Jornadas Geológicas Argentina, Actas 1: 291-331, Buenos Aires.

Peri, V. Gisel, Naipauer, Maximiliano, Pimentel, Marcio, Barcelona, Hernan, Eeolian deposits of the southwestern margin of the Botucatu paleoerg: Reconstruction of the Gondwana landscape in Central Northern Argentina, Sedimentary Geology (2016), doi: 10.1016/j.sedueo.2016.03.019

Russo, A., Ferello, R.E. y Chebli, G. 1979. Cuenca Chacopampena. En Geología Regional Argentina. 2° Simposio de Geología Regional Argentina. Academia Nacional de Ciencias: 139-183, Córdoba.

Sanford, R. y Lange, F. 1960. Basin study approach to oil evaluation of Paraná miogeosyncline, South Brazil. American Association of Petroleum Geologists Bulletin 44: 13616- 1370.

Soares, P., 1981. Estratigrafía das Formações Jurássico-Cretáceas na Bacia do Paraná - Brasil. En: Volkheimer, W. y E. Musacchio (Ed.): Cuencas Sedimentarias del Jurásico y Cretácico de América del Sur: 271-302. Comité Sudamericano del Jurásico y Cretácico, 351 pp., Buenos Aires.